Las leyendas

Las leyendas

Las leyendas son relatos derivados de historias reales, que, con el tiempo, gracias a las inclusiones de detalles de los narradores se transforman, se embellecen, acaparan la atención de los oyentes que siguen transmitiéndolas: son cultura popular.

El nombre deriva del latín  y significa “para leer”; originalmente, eran una corta narración relacionada con la vida de un santo donde se mezclaban aspectos reales e irreales con fines edificantes, que eran leídos en el día del santo en cuestión. Otro tipo de leyenda está relacionada con los héroes de la historia: en las diferentes culturas siempre los héroes nacionales han inspirado leyendas debido al carácter extraordinario de sus hazañas. Y para terminar está la que se conoce como leyenda urbana, una historia que circula y se propaga rápidamente oralmente, ambientada en lugares comunes y que trata de episodios incontrolables que parten de un incidente casual, en un contexto banal pero con desarrollos espeluznantes, misteriosos.

Leyendas llaneras – recopilación

La llorona

Esta mujer vivía con su madre, su pequeño hijo, y su esposo. Era una mujer muy celosa, que siempre perseguía al marido cuando él salía de parranda. Un día no logró alcanzar el marido y triste y lamentablemente  alguien le vino con el chisme de que su madre y el marido tenían una relación. La mujer no perdió tiempo averiguando si eso fuera verdad y decidió su venganza. Regreso a la casa, apuñaló a su madre y le dio fuego a la casa para borrar las pruebas de su delito, matando así también al pequeño hijo.

La madre en su agonía, la maldijo para la eternidad; su espíritu vaga en las noches buscando los borrachos parranderos y mujeriegos. Nunca se le ve la cara a este espanto, pero se oyen sus lloriqueos porque ella lamenta el daño que ocasionó a su familia y en particular la pérdida de su hijo.

Hay diferentes versiones en América latina de esta leyenda.

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La Sayona

Esta leyenda parecida a  aquella de  la Llorona es típica venezolana.

En esta también la protagonista es una mujer celosa del marido, un mujeriego empedernido: una noche, el marido habla en el sueño llamando a una mujer. Casualmente es el nombre de la madre de la Sayona, entonces ella toma la decisión de matar su madre, sin averiguar si es culpable. Apuñala la madre y esta antes de morir, la maldice: nunca podrá tener paz, condenada a perseguir los hombres mujeriegos por la eternidad.

La Sayona aparece de espaldas, como una mujer bella y elegante, cuando voltea, fulmina a los hombres que se desmayan o mueren por el gran susto.

la Sayona

Ánima sola

En los llanos hay la costumbre de tener  en las casas o en los patios unos pequeños altares donde se prenden velas a los difuntos para pedir y después pagar favores.

En esta leyenda a una mujer se le había olvidado prender las velas al difunto que le había concedido un favor. Una noche oyó que tocaban a la puerta, fue a abrir porque le pareció que la mujer que tocaba era una conocida, pero cuando abrió y la visita entro en la casa,  se transformó en una nube negra que invadió la casa. La mujer se desmayó en el acto y cuando recobró los sentidos, entendió el mensaje: pidió perdón al difunto y más nunca se le olvidó prender las velas que debía.

El silbón

Este es un espíritu alto y flaco que carga en los hombros, un saco con los huesos del padre que él mismo mató. Aparece en las noches de invierno, cuando han comenzados las lluvias en el llano. Se manifiesta a los borrachos con un silbido característico: se dice que cuando se oye el silbido cercano en realidad el Silbón está lejos, pero cuando se oye el silbido muy lejano, hay que tener miedo porque el Silbón está por atraparte, provocando un desmayo o la muerte. Es acompañado también del ruido de los huesos que chocan en su saco y lo sigue un perro, que le muerde los talones. Para librarse de él se necesita echarle ají picante.

La leyenda cuenta que este muchacho tuvo un pleito con su padre por culpa de una muchacha que supuestamente lo había traicionado justo con el padre. En la pelea el muchacho mató al padre y cuando su abuelo se enteró, salió a buscarlo. Al rato lo encontró y lo agarró a latigazos despellejándolo y maldiciéndolo por la eternidad, no conforme con eso le echó ají picante en las heridas y le soltó al perro de casa para que le mordiera los talones, obligándolo así a vagar perenemente por el mundo, sin descanso.

mayo, el mes del Silbón

Una leyenda histórica:

Negro Primero

La historia cuenta que Pedro Camejo, conocido como Negro Primero, era un esclavo, nacido en Apure, que se unió en un primer momento a las tropas de Boves, para luchar en contra de los blancos criollos que habían declarado la Independencia de Venezuela. A partir de 1816 Camejo cambió de bando, uniéndose al Ejercito Libertador, bajo las órdenes de Francisco Aramendi, el cuyo batallón de caballería pertenecía a las fuerzas de José Antonio Páez, y, en 1821 Pedro Camejo murió en el campo de Carabobo. El apodo de “Negro Primero” le fue dado porque este valiente era siempre el primero en las batallas y decía que frente a él, solo había la cabeza de su caballo. La parte leyendaria se refiere a su muerte: en el campo de Carabobo, Páez lo ve acercarse como si se estuviera alejando de la batalla y lo increpa con un “¿Por qué huyes, cobarde?” al qué el Negro Primero le contesta: “Mi general, vengo a decirle adiós porque estoy muerto” y se desploma del caballo, muriendo en seguida, por una herida.

Pedro Camejo, Negro Primero

Una leyenda religiosa:

San Nicolás (adaptación)

Nicolás era obispo de la ciudad de Myra, era conocido y amado por todos por su gran bondad y generosidad. Un día se enteró de una triste historia: un pobre hombre tenía tres hijas en edad para casarse, pero no tenía la dote para ellas y en ese entonces, esta era necesaria. Decidió ayudarlos en incognito y en la noche se acercó a la casa del hombre, entró por la ventana abierta, cuando todos estaban dormidos y colocó tres bolsas con dinero en las medias que se estaban secando cerca de la chimenea. Por tres noches seguidas hizo lo mismo, para que las muchachas tuvieran el dinero suficiente para casarse y así fue y, después de siglos, nosotros lo recordamos todavía como el hombre bondadoso que en Noche Buena, llena las medias de los niños con sus regalos.

San Nicolás 6 de diciembre

Una leyenda urbana:

Maradona y la mano de Dios

En el mundial de futbol México 86, en los cuartos de finales, hubo el partido Argentina – Inglaterra. Pocos años antes se había terminado la guerra de las Malvinas entre las dos naciones, guerra sangrienta que había dejado profundas cicatrices en el alma argentina.

Después de un primer tiempo sin goles, el joven Maradona logró meter un gol: el portero inglés gritó repetidamente: “¡Mano, mano!” pero el arbitro no vio nada y convalidó el gol. El partido terminó 2-1 con la victoria del equipo argentino que, pocos días después logró coronarse por segunda vez campeón mundial de futbol, derrotando Alemania, en la final (3-2).

Este episodio es recordado, porque Maradona atribuyó ese gol a una intervención divina, fue Dios mismo que interpuso su mano para que Maradona anotara, porque todos saben que Dios es un hincha de la Albiceleste.

Otras leyendas en

https://oggisioggino.wordpress.com/2012/06/03/mitos-fabulas-leyendas-y-cuentos/

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