“Popol Vuh” el Libro del Consejo

Popol Vuh, el Libro del Consejo o el Libro de la Comunidad.
Contexto histórico-cultural de la obra

territorio Maya

territorio Maya

Historia
Los mayas de la actualidad pueblan regiones de América Central, comprendidas entre México (Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo), Belice, Guatemala, Honduras occidental y El Salvador septentrional. Su cultura, transformada con la colonización, se conserva en su lengua (hay 28 idiomas reconocidos como derivados de la familia lingüística Maya como el quiché, el idioma del Popol Vuh) sus tradiciones, sus creencias, sus prácticas religiosas etc; pero lo que queda es poca cosa respecto a lo que fue la cultura Maya prehispánica, una de las más desarrollada de América, donde destacaron por su arquitectura, escultura, cerámica y por la elaboración de la escritura y del famoso calendario.
Se acostumbra dividir la historia Maya en tres épocas:
preclásica desde el 2000 a.C hasta el II siglo d.C.
clásica entre el II siglo y el 900 d.C.
posclásica hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.

La preclásica es ligada a la civilización olmeca en su primera parte: alrededor del III siglo a.C. surgen los primeros centros mayas entre los cuales destaca El Mirador en Petén-Guatemala, por sus grandiosas pirámides.

AuthorGeoff Gallice from Gainesville

El Mirador; Author: Geoff Gallice from Gainesville

La clásica es la época del máximo apogeo, donde los principales centros urbanos desarrollaron diferentes estilos, visto que eran centros políticamente autónomos que controlaban territorios bien definidos. Principal centro de la época fue Tikal en Petén, con sus pirámides que llegan a una altura de 45 m. y con otros complejos para ceremonias; más tarde se desarrollaron centros como Palenque (Chiapas) y Copán (Honduras), pero al final del VIII siglo, estos lugares son abandonados progresivamente (909 d.C. es la última fecha esculpida en un monumento de la zona). Estos hechos inusuales pueden tener como explicación el agotamiento de los terrenos agrícolas, provocado por las prácticas agrícolas emplementadas y problemas climáticos debidos a la deforestación masiva de un territorio tropical naturalmente frágil, junto con las presiones relativas a los nuevos pobladores de cultura náhuatl.

Tikal  Author: Raymond Ostertag

Tikal
Author: Raymond Ostertag

La posclásica es la época del contacto con grupos toltecas: los grandes centros habitados se ubican en  Yucatán como Chichén Itzá que fue construida entre el 325 -550 d.C. pero que llegó a su máximo esplendor en el siglo XII después de la invasión tolteca del VIII siglo, que introdujo muchos elementos nuevos en la cultura Maya como el culto de Kukulkán, la serpiente emplumada (Quetzalcátl en náhuatl y Gucumatz, una de las divinidades creadoras del Popol Vuh, en quiché).

Piramide de Kukulkán-Chichén Itzá Author Fotografía y edición: Raul Lopez (www.flickr.com/rlopezbcn)

Piramide de Kukulkán-Chichén Itzá
Author Fotografía y edición: Raul Lopez (www.flickr.com/rlopezbcn)

Después el centro de mayor importancia fue Mayapán (hasta la mitad del siglo XV) sede de la liga homónima, que representaba la unión política alcanzada entre los diferentes grupos, unión que se disolverá pocos decenios antes de la llegada de los españoles que someterán progresivamente los diferentes grupos mayas, finalizando la resistencia maya con la caída de la ciudad de Tayasal en la selva de Petén en 1697.

Mayapán; Author Marie-Christine Ferland, Mcferland

Mayapán;
Author Marie-Christine Ferland, Mcferland

Cultura y religión

La vida política y religiosa de los Mayas está bastante documentada. La estructura social se basaba en una teocracia feudal, donde la clase dominante ejercía su poder controlando la repartición de los recursos y la vida religiosa de las comunidades  a través de los sacerdotes que imponían rígidas normas siempre ligadas a las fechas del calendario. El interés para la astronomía llevó al cálculo de los ciclos  planetarios y a la predicción de las eclipses, gracias a notables habilidades  matemáticas con conceptos como el del “número cero” que aquí se presenta siglos antes que en el Viejo Mundo.

Otro aspecto interesante es la escritura maya, un elaborado sistema de glifos con el cual registraron en los monumentos y en los libros,  textos de contenido histórico y mitológico.

Algunos de estos libros lograron conservarse como los Libros de Chilam Balam (Yucatán) de contenidos proféticos, los Anales de los Cakchiqueles y el Popol Vuh, la cosmogonía del pueblo Quiché.

Popol Vuh

“Esta obra tiene su historia legendaria en los tiempos de la conquista: fue probablemente quemada y destruida en el siglo XVI, durante el incendio de la ciudad de Utatlán, asiento de la tribu Quiché. La obra se conservó en la tradición oral hasta que algún sacerdote maya la escribió nuevamente en lengua quiché pero con caracteres latinos. En el siglo XVIII los dominicos habían fundado un convento en la ciudad de Chichicastenango (municipio del departamento El Quiché-Guatemala) y allí en una sacristía de dicho convento descubrió en 1701 el padre Francisco Ximénez, tan preciado documento.

Francisco Ximénez fue un clérigo muy preocupado por los aspectos lingüísticos, quien se dedicó a estudiar y conocer la lengua quiché. Él fue quien vertió el Popol Vuh de la lengua quiché al idioma castellano y así salvó la obra para la posteridad. Este manuscrito se encuentra hoy en la biblioteca de Newberry de Chicago http://www.newberry.org/popol-vuh.

No se sabe quién fue el autor de la obra. Probablemente uno o varios indios intervinieron en su redacción, ya que el juicio de que un indio llamado Diego Reinoso fue el autor no tiene fundamentos científicos.

El Popol Vuh, como toda la obra  del padre Ximénez, permaneció olvidada en el convento de Santo Domingo hasta que un austriaco, el Dr. Carl Scherzer, obtuvo una copia del texto y la publicó en Viena en 1857. Posteriormente el abate Carlo Brasseur de Boubourg, preocupado americanista, se traslada a Guatemala y logra obtener la obra manuscrita del padre Ximénez, con lo cual pública en francés el texto con el nombre de Popol Vuh, nombre con el cual se ha conservado hasta hoy.”

Fuente: Lengua y literatura- primer año  ciclo diversificado-área común. Autores: Raúl Peña Hurtado, Luis Rafael Yépez. Distribuidora Escolar S. A.

calendario Maya

calendario Maya

La obra se divide en cuatro partes.

Primera parte: nueve capítulos. La narración de la formación de mundo, de las plantas, de los animales y de los primeros hombres, los de barros y los de madera.

Antes de la formación  del mundo existían solo “el mar en calma y el cielo en toda su extensión”, había silencio y tranquilidad y allí en el agua, rodeados de claridad estaban los primeros dioses Tepeu y Gucumatz conversando y meditando sobre la necesidad de crear la tierra con todos sus animales y plantas y el hombre, antes del amanecer, porque la luz todavía no había aparecido. A la formación del mundo participó un tercer dios, el Corazón del Cielo, conocido como Huracán y así fue que apareció la tierra con sus montañas, valles y llanuras. A esto siguió la creación de las plantas y de los animales, pero no fue satisfactoria para los dioses esta creación porque ellos buscaban un ser que pronunciara sus nombres para que los alabara, adorara e invocara: decidieron entonces crear al hombre. El primer hombre fue hecho con barro, pero fue un fracaso: se deshacía y no tenía movimiento y, en una consulta con otros dioses decidieron probar la creación del hombre de madera. Este nuevo hombre fue capaz de hablar y pobló la tierra, pero no tenía alma ni entendimiento para acordarse de los dioses y por eso fue destruido por el diluvio que enviaron los dioses; los pocos que quedaron vivos tienen en la actualidad su descendencia en los monos de los bosques: este es el motivo por el cual los monos se parecen al hombre.

Esta primera parte no sigue con la creación del hombre, sigue con el cuento sobre un ser orgulloso y maléfico, Vucub-Caquix que creía ser el sol y la luna, porque confundía el brillo de las riquezas que había acumulado con la luz verdadera que todavía no se había manifestado. Su castigo y muerte fueron  obra de dos jóvenes dioses HunahpúIxbalenqué, que sucesivamente mataron también a sus dos hijos, culpables, ellos también, del pecado de soberbia; los hijos de Vucub-Caquix se llamaban  Zipacná, el fabricante de montes y volcanes y Cabracán el derribador de montañas.

Segunda parte: catorce capítulos.

Se relata la historia familiar de HunahpúIxbalenqué.

El padre de los muchachos fue Hun-Hunahpú, tenía un hermano llamado Vucub-Hunahpú y dos hijos Hunbatz y Hun-Chouén, expertos artesanos. Hun-Hunahpú se dedicaba más que todo a jugar a los dados y a la pelota, junto a su hermano y estos juegos terminaron por molestar mucho las divinidades infernales Hun-Camé y Vucub-Camé que habitaban la región subterránea de Xibalbá. En una reunión ellos y los demás señores de Xibalbá decidieron mandar a llamarlos para castigarlos y quitarles sus juegos.

Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú se despidieron de su madre Ixmu-Cané y de los hijos de Hun-Hunahpú para presentarse en Xibalbá donde los señores los derrotaron con retos imposibles y los mataron: a Hun-Hunahpú le cortaron la cabeza y la colgaron de un árbol de jícaro donde, prodigiosamente se confundió con los frutos del árbol. Los señores de Xibalbá prohibieron a todos acercarse a este árbol. Esta leyenda del árbol prohibido llegó a los oídos de una muchacha llamada Ixquic, que decidió viajar para verlo. Llegando cerca del árbol maravilloso estuvo considerando si podía o no agarrar uno de sus frutos cuando se le manifestó la calavera de Hun-Hunahpú diciéndole que si deseaba unos de los frutos, extendiera la mano, cosa que Ixquic hizo. La calavera le escupió la mano diciéndole que en la saliva estaba su descendencia y que no tuviera temor: en efecto Ixquic se embarazó y cuando su padre y los señores de Xibalbá la interrogaron se defendió diciendo que nunca había estado con un hombre pero no le creyeron y ordenaron a unos mensajeros que la llevaran lejos para sacrificarla. Ella convenció a los mensajeros que la dejaran libre y que entregaran a los señores de Xibalbá en lugar de su corazón la savia roja de un árbol (Croton sanguifluus). Así Ixquic se salvó engañando los señores de Xibalbá y se presentó en la casa Hun-Hunahpú donde no fue bien recibida. Su suegra Ixmu-Cané le propuso un reto imposible e Ixquic prodigiosamente, logró superarlo y así ser aceptada por la suegra.

Nacieron los hijos de Ixquic e Hun-Hunahpú, los dos gemelos HunahpúIxbalenqué, que ya hemos conocido en la primera parte, tuvieron una vida difícil en la casa de su padre porque los hermanos mayores los odiaban, hasta que decidieron vengarse y transformaron a los hermanos mayores en monos.

HunahpúIxbalenqué comenzaron a jugar a la pelota como había hecho su padre y esto molestó de nuevo a los señores de Xibalbá que los mandaron a llamar para castigarlos y matarlos, solo que el desenlace esta vez fue diferente, los gemelos lograron derrotar definitivamente a los señores de Xibalbá, que así perdieron gran parte de su poder; después de esto los gemelos subieron al cielo, uno fue al sol y el otro fue a la luna que desde entonces alumbran la tierra.

Tercera parte: diez capítulos.

Tepeu y Gucumatz decidieron que era el momento de finalizar la creación porque se estaba acercando el amanecer del mundo: crearon entonces el hombre de maíz, un hombre hecho completamente de masa de maíz blanco y amarillo. Los primeros cuatro hombres fueron: Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam; resultaron ser demasiado sabios, por eso los dioses los modificaron, quitándole parte de su sabiduría porque no querían que los hombres los igualaran. En seguida crearon las cuatro mujeres que engendrarían todas las tribus en la región de Oriente, antes de que amaneciera.

Esperando el amanecer se fueron hacia Tulán y allá fue donde se alteró el lenguaje de las tribus y ya no pudieron entenderse claramente. Las tribus Quichés permanecieron unidas porque tenían el mismo dios Tohil, el dios del fuego, que les brindó apoyo en las frías noches. Las otras tribus tuvieron que someterse al dios  para obtener el fuego: solo los Cakchiqueles no se sometieron porque su dios, Chamalcán que tenía aspecto de murciélago logró robarlo.

Tulán no era el lugar fijado para que los Quichés vieran el amanecer y entonces migraron de nuevo, primero hacia la montaña que fue llamada Chi-Pixab, de allí fueron a esconder y resguardar sus dioses: primero fue Hacavitz que dejaron en un monte que sería conocido con el nombre del mismo dios, y que después sería el hogar de las tribus Quichés; los otros dioses fueron escondidos en los bosques y al fin amaneció: un sol poderoso se levantó de repente dando alegría a los hombres, pero también secó todo y volvió piedra a los dioses de las tribus y a los primeros animales. Los primeros cuatro hombres ofrecieron sacrificios a sus dioses petrificados y estos respondieron asegurando un futuro glorioso al pueblo Quiché, asentado en el monte Hacavitz.

Cuarta parte: doce capítulos.

Se fundaron muchos pueblos y comenzó la destrucción de las tribus enemigas. Los Quichés tenían la ayuda de sus dioses de piedra que por magia aparecían con la forma de muchachos y que con prodigios lograron someter a las demás tribus, como vasallos de los Quichés que habían fundado su ciudad en Hacavitz. Los cuatro primeros hombres presintieron que su muerte se acercaba, entonces aconsejaron una última vez a sus hijos, se despidieron y desaparecieron en el monte Hacavitz.

Con esto el relato sigue con las diferentes peregrinaciones del pueblo Quiché, sus guerras, conquistas, fundaciones y la cronología de los reyes de las diferentes ramas de las familias, como el relato del prodigioso y poderoso rey Gucumatz, hasta los últimos reyes que fueron aniquilados por los españoles.

Relatos que conocemos:

El Diluvio: según los Anales de Cuauhtitlán, en la cuarta edad de la Tierra “se ahogaron muchas personas y arrojaron a los montes a otras y se convirtieron en monos

La soberbia, el pecado que los dioses no pueden perdonar.

El árbol prohibido: Aquí el jícaro (Crescentia cujete) conocido como tapara, huacal, mate etc.

La virgen embarazada por prodigio.

Algunos mitos en Popol Vuh:

Los monos son los descendientes de los hombres de madera, por eso los monos son tan parecidos a los hombres;

El grupo de estrellas de las Pléyades, llamado Motz en quiché, se originó con la muerte de los 400 muchachos victimas de Zipacná, hijo de Vucub-Caquix.

HunahpúIxbalenqué subieron al cielo transformándose en el sol y la luna respectivamente.

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